miércoles, 9 de enero de 2013

Puente de O Burgo

El origen de Pontevedra es incierto, aunque se han formulado distintas hipótesis basadas en el Itinerario Antonino, un documento del siglo III que recopila las principales rutas del Imperio Romano. Hasta hace pocos años la teoría más extendida situaba en los terrenos que hoy ocupa el casco histórico de Pontevedra a la mansión Ad Duos Pontes, una de las poblaciones que se describen dentro de la Vía XX (per loca maritima). Sin embargo, un miliario fechado en el año 134 d.C. y desenterrado a 3,5 metros de profundidad en las inmediaciones del puente de O Burgo en 1988, impulsó una nueva teoría que situaría el origen de la ciudad en la mansión Turoqua, descrita en la Vía XIX. De cualquier forma, ambas hipótesis avalan que hacia el siglo I d.C. existía algún tipo de asentamiento romano en la zona, así como que existía un puente romano que sería parte una de las vías citadas.

La localización exacta de este primer puente romano es aún desconocida, pero por el lugar en que se encontró el miliario se estima que debería estar aguas abajo del puente actual y a una cota inferior, de forma que si existiese en la actualidad estaría probablemente sumergido. De todos modos, no se han encontrado hasta el momento restos que puedan asegurarlo.

El primer documento que indica la existencia de un puente romano en la zona data de 1141, y se trata de un escrito del Monasterio de Lérez en el que se habla de un lugar conocido como "Pontus Veteri", en alusión a un puente en desuso por su estado ruinoso y que acabaría dando nombre a la ciudad.

En esas mismas fechas (mediados del siglo XII) se estima la construcción del nuevo puente medieval junto a las ruinas del romano. Esta mejora en las vías de comunicación reactivó la actividad comercial y desembocó en la concesión del foro de Pontevedra por parte de Fernando II en 1169. Por tanto este puente, que aún se conserva aunque con importantes reformas realizadas a lo largo de sus casi 900 años de vida, se encuentra íntimamente ligado al origen y a la historia de la ciudad.

Puente de O Burgo en la actualidad (2012)

Por tanto, el puente de O Burgo que hoy conocemos es de origen medieval. En el momento de su construcción contaba con un total de 15 arcos de medio punto, además de dos importantes estribos en las cabeceras, y la anchura de su calzada era inferior a 3 metros. Con el paso de los años fue recibiendo mejoras, ampliaciones y diversas reformas, de manera que a día de hoy cuenta con una anchura de unos 9 metros y solo pueden verse 11 de sus arcos, encontrándose el resto, así como los estribos originales, enterrados bajo los sucesivos rellenos realizados en sus márgenes.

A mediados del siglo XIX se retiró un cruceiro de piedra que se encontraba en pleno centro del puente (parece ser que años más tarde fue restaurado y trasladado a la plaza de A Leña, donde seguiría a día de hoy), y hacia 1890 se sustituyeron los viejos pretiles de piedra por una nueva barandilla metálica. Pero la reforma más importante fue llevada a cabo entre junio de 1953 y septiembre de 1954, con el objetivo de reforzar la estructura y ampliar el ancho de la calzada con la ejecución de nuevos arcos apoyados en los tajamares. Esta reforma cambió notablemente la estética de la estructura, lo que puede apreciarse claramente al comparar las fotos actuales con las de finales del siglo XIX e inicios del XX.

1898
2012

Esta imagen fue tomada poco antes de que se acometiese la reforma, y en ella pueden verse los postes del tendido del tranvía eléctrico apoyados en los tajamares. Con la mejora de la estructura y la ampliación de la calzada, que entraría en servicio el día 14 de septiembre de 1954, se aprovecharía también para retirar el cableado del tranvía sustituyéndolo por el nuevo tendido para el trolebús a Lérez, el cual entraría en funcionamiento el día 7 de enero de 1955.

1952
2012

La ampliación de la anchura del puente fue muy importante, ya que permitió habilitar dos carriles holgados de circulación además de las correspondientes aceras peatonales. Y es que antes apenas podían cruzarse dos vehículos.

1953
1963















Esta otra imagen nos muestra la artesanal pasarela peatonal que se habilitó durante las obras de reforma del puente para permitir el paso de los peatones entre las orillas del Lérez mientras el tráfico rodado era desviado por el puente de A Barca. Puede apreciarse que las obras estaban prácticamente rematadas, con los nuevos arcos ejecutados entre los tajamares y con los nuevos postes que sostenían el tendido del trole y el alumbrado público al mismo tiempo. También es curioso ver los postes provisionales de la red eléctrica clavados en el lecho del río, ya que en la foto de 1952 se ve que estaban apoyados en los tajamares y debieron ser retirados.

Septiembre de 1954
Diciembre de 2012

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